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Un día en… Dortmund

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Dortmund es una ciudad industrial de la cuenca del Ruhr con escaso interés turístico. En las guías de Alemania es complicado encontrar información relevante sobre monumentos que la identifiquen, pero aun así millones de personas en el mundo han oído hablar de ella gracias al BVB. Creado en 1909, el Borussia de Dortmund ha sido siempre uno de los equipos de fútbol más importantes de Alemania. Su momento cumbre llegó en 1997, cuando la escuadra dirigida entonces por Otmar Hitschfeld logró su primera y única copa de Europa en un emocionante duelo contra la Juventus de Turín. En el último lustro, y de la mano del carismático Jurgen Klopp, el conjunto “avispa” ha vuelto a hacerse un hueco en la élite europea, ganando dos ligas consecutivas y alcanzando una nueva final europea, que perdieron hace pocos meses contra el todopoderoso Bayern de Munich.

Una ciudad para un club

Una ciudad, un equipo

Una ciudad, un equipo

No hacen falta muchos días en la ciudad para darse cuenta que los habitantes de Dortmund viven por y para el Borussia, el club de sus amores. En cada tienda, bar o restaurante del centro, en el que solamente destaca una calle comercial, se puede encontrar el escudo amarillo y negro del equipo de Westfalia. Los centros comerciales tienen pósters gigantes donde los modelos son los jugadores, e incluso la cerveza Brinkhoffs de la ciudad tiene una colección especial donde las etiquetas han sido sustituídas por las camisetas de los ídolos del club. Se podría decir que Reus, Weidenfeller o Hummels han alcanzado el status de dioses para los Dortmunders.

Día de partido

Cada dos semanas la ciudad se transforma cuando el Borussia Dortmund juega en el Signal Iduna Park, acogiendo a fans llegados de todo el continente. El estadio alemán tiene el orgullo de ser el campo de Europa con una mayor media de afluencia durante la temporada, superando a gigantes como el Camp Nou. Alrededor de 80.000 aficionados se reúnen en cada partido, para colgar de manera habitual el cartel de “No hay billetes”. Desde varias horas antes del choque, cientos de fans se reúnen en el bar Strobels para tomar unas cervezas y cantar las canciones del equipo de Klopp. Este pasado sábado el rival era el vecino Borussia Mönchengladbach, por lo que muchos hinchas visitantes habían recorrido los poco menos de 100 kilómetros entre ambas ciudades para disfrutar de la fiesta del fútbol.

Pocos minutos antes de las 15.30, la hinchada locales, liderados por los fans  de la Südtribune cantaron al unísono el himno futbolístico “You´ll never walk alone”. El partido tuvo poca historia, el Dortmund quizás con la mente puesta en la Champions no fue capaz de mostrar su mejor cara y acabó perdiendo por 1-2. La derrota no fue motivo suficiente para desanimar a los suyos, que cantaron fieles desde el minuto 1 hasta el pitido final. Tras concluir el choque, los de Gladbach se quedaron celebrando la victoria en el estadio mientras que los Dortmunders volvían a sus casas a la espera de un nuevo partido que les haga salir de su rutina, volviendo a situar a su humilde ciudad en el panorama mundial por 90 minutos.

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