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Un cine de 4500 años en Charlottenburg

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Colección Scharf-Gerstenberg

A pasos del Schloss Charlottenburg, puedes ver las películas clásicas del Surrealismo en la sala cine más extraordinaria que existe sin necesidad de pagar entrada.
Acércate al edificio que cobija la colección Scharf-Gerstenberg y te sorprenderás; no debido a los filmes de Buñuel, Dalí y otros surrealistas más modernos sino porque la sala en que se proyectan es parte de un antiguo templo egipcio, más precisamente el del Faraón Sahure.
Es improbable pensar que este Faraón-Dios que gobernó Egipto entre 2487 y 2475 A.C haya podido imaginar que entre las columnas de su templo se proyectarían en el futuro las fantasías de un movimiento artístico llamado Surrealismo.

Entrada del museo Scharf-Gerstenberg

Entrada del museo Scharf-Gerstenberg

¿Cómo es posible que las columnas de un templo del Antiguo Egipto de la quinta dinastía, sirvan de marco a las películas de Dalí en Berlín?
Hay dos explicaciones
La primera nos la da el Conde de Lautréamont, un poeta del siglo XIX, nacido en Montevideo y muerto en Paris a los 24 años que se las arregló en su corta vida para entrar en la historia como el padre del Surrealismo. Uno de sus pensamientos se ha usado muchas veces para definir el efecto descontextualizador del Surrealismo:

Es el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección.
Así me sentí yo viendo un film del querido Luis Buñuel entre las columnas del templo de un dios caído en desgracia, a pasos del Castillo de Charlottenburg.

Obras de la colección

Obras de la colección

La segunda explicación es menos mágica, de hecho es bastante prosaica: el edificio que hoy cobija la colección de pintura, escultura y grabados en su mayoría Surrealistas de la colección Scharf-Gerstenberg fue anteriormente el Museo Egipcio de Berlín. En el 2005 se trasladó a la isla de los museos dejando dos piezas importantes en su actual emplazamiento, ambas bellísimas, ambas imponentes; las columnas que dan este clima mágico a la sala de cine, y un portal magnífico.

Las autoridades del museo se ocupan de aclarar que el portal del templo de Kalabsha fue salvado por los alemanes de la destrucción y regalado por el gobierno egipcio en agradecimiento ya que con la ayuda de Alemania el templo de Kalabsha fue reubicado después que la presa de Asuán fuera construida, para protegerlo de la crecida de las aguas. Si van al museo leerán la razón por la cual este bello portal se encuentra aquí, parecería que en este caso particular, no se debe a un saqueo como en tantos otros y por eso se ocupan de remarcarlo, pero quizás precisamente por eso, esta aclaración suena más a remordimiento que a otra cosa.
Con la entrada del Museo Berggruen (padeciendo idéntico sistema de iluminación) pueden acceder a la colección Scharf-Gerstenberg con sólo cruzar la calle.

El grito amarillo

El grito amarillo

http://www.smb.museum/museen-und-einrichtungen/sammlung-scharf-gerstenberg/home.html

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