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La leyenda del Ampelman

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Cuando uno llega a Berlín una de las primeras cosas que le llama la atención son sus semáforos, los Ampelmänner. Creados en 1961 en Berlín Oriental por el psicólogo alemán Karl Pelgrau fueron todo un éxito desde sus inicios. Pelgrau pensaba que las imágenes de los semáforos no eran lo suficientemente llamativas para competir con las luces de los negocios y de los coches. por lo que decidió diseñar un novedoso formato con sombrero y cabeza grande que desde luego cumplió su misión de no dejar indiferente a los berlineses.

Los Ampelmänner se hicieron tan famosos en la RDA que tanto padres como profesores decidieron utilizarlo como una manera de concienciar a sus hijos en la educación vial. Solo era cuestión de tiempo que dieran el paso a la televisión y a los cómics donde se convirtieron en los “consejeros” de los peatones más jóvenes. Tras la caída del muro a finales de 1989 se intentaron unificar los semáforos de Berlín, y obviamente el monstruo capitalista quería devorar todo aquello que sonara a RDA, así que el Ampelmann se encontraba en serio peligro. En aquel momento surgió un movimiento popular que intentaba proteger uno de los símbolos de la Alemania del Este. Las protestas surtieron efecto y muchos semáforos que ya habían sido cambiados volvieron a recuperar su formato oriental. Incluso algunos barrios de Berlín Occidental adquirieron la versión del otro lado del muro.

A mediados de los 90 Markus Heckhausen creó la empresa Ampelmann GmbH convirtiendo a estos hombrecillos en uno de los productos de merchandising más vendidos en la capital alemana. Son la cabeza visible de la Ostalgia, nombre con el que se conoce a todo aquello que recuerda la vida y las costumbres de la Alemania Oriental. Incluso otras ciudades del país como Heidelberg han decidido hacer un guiño al pasado de su país incluyendo en algunas de sus calles los muñecos de la RDA.

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