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Cómo cambiar repuestos de coche en Berlín

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Mantener nuestro vehículo en el mejor estado es una de las cuestiones que más nos preocupan como conductores. Sin embargo, puede que desconozcamos cómo y cuándo cambiar los repuestos del coche, y también depende mucho del lugar en el que nos encontremos para hacerlo. Por ejemplo en Alemania, y en concreto Berlín, deberemos llevar a cabo estos cambios con mayor frecuencia que en otros países como España.

¿Cuál es la razón de esto? Las carreteras alemanas están pensadas para que el conductor medio local llegue cuanto antes a su destino. Es por esto que en la mayor parte de las autopistas no existe un límite de velocidad como tal, sino que se deja al buen hacer de los conductores. Esto es bueno por una parte ya que los ciudadanos aprenden a llevar su vehículo de la mejor forma posible y a alta velocidad, pero también puede ser malo debido a que las piezas se desgastan más rápido.

Un ejemplo de ello es el disco de freno del coche, una parte fundamental pero que sufre bastante ya que conducir a altas velocidades supone dar grandes frenazos. Así pues, en Berlín más que en otras ciudades del mundo es interesante conocer cómo cambiar los repuestos del coche por uno mismo para que la mano de obra externa no suponga un desembolso demasiado grande.

Cuándo se deben cambiar los discos de freno

Continuamos hablando de los discos de freno, y esta vez con el claro objetivo de que su recambio se haga sencillo. Estas piezas, por norma general, suelen revisarse a los 500 o 1.000 kilómetros, dependiendo de su uso. Por ejemplo en Berlín habría que realizarlo antes que en otros lugares debido a la conducción más agresiva a la que hacemos referencia.

Aunque existen numerosas páginas alemanas como kfz-selbstreparatur.de que enseñan a reparar esta y otras partes del automóvil, hoy también vamos a enseñar a cambiarlos. Lo primero que hay que saber es que los discos de freno necesitan estar siempre fluidos y limpios, y una vez llevado a término el cambio se necesita rellenar el líquido de freno y limpiar la base de los frenos con un cepillo metálico para evitar posibles puntillas que imposibiliten el buen funcionamiento y hagan vibrar al vehículo.

En el momento que se alcanza el grosor mínimo de desgaste, hay que sustituir estos discos. Primero se eleva el coche sobre un gato hidráulico y se desmontan las ruedas, para después desconectar el contacto de testigo, un cable eléctrico de unión entre las pastillas de freno.

Se procede a la sustitución comprobando que los discos nuevos son del mismo tamaño que los anteriores y se engrasan de forma correcta. Después se limpian para evitar rozaduras, como hemos mencionado, y por último se vuelve a conectar el circuito que acabamos de desconectar.

Cambiar las ruedas es más sencillo de lo que se cree

Si los frenos sufren al conducir por las carreteras alemanas, es lógico que los neumáticos lo hagan también. Las grandes velocidades desgastan las huellas de estas partes fundamentales del vehículo, y se debe proceder a su sustitución siempre revisando el grosor mínimo. También es necesario hacerlo para evitar posibles pinchazos.

El primer paso para recambiar las ruedas es asegurarnos de que el coche se encuentre en una zona lisa y en la que no pueda deslizar, con el objetivo de poder realizar bien la operación. Entonces y con el freno de mano accionado e incluso una marcha metida – para evitar posibles desbloqueos de la rueda – aflojamos las tuercas que lo unen al bólido. Esto es más sencillo si aún no lo hemos elevado pues no se aplica la fuerza de la gravedad.

Ahora sí, levantamos el vehículo con ayuda de un gato hidráulico y apoyando este en un hueco que puede venir indicado bajo el coche. Sacamos del todo las tuercas unidas al vehículo y retiramos las ruedas, colocando las nuevas en su lugar. Apretamos las tuercas antes retiradas y bajamos el coche del nivel en el que se encuentra.

Al final puede más la maña que la fuerza.

El cambio de filtros es más importante de lo que se cree

Aunque el repuesto para las ruedas y los discos de freno es, a priori, más crucial para la conducción que el de los filtros, no podemos dejar estos sin cambiar durante demasiado tiempo. ¿Cuáles son estos filtros? El de aceite, de aire y de combustible.

El primero de ellos es quizá el más importante, debido a que recoge las impurezas que circulan por el líquido graso y las elimina, con el objetivo de que el motor obtenga el mejor rendimiento posible. El momento de cambiarlo es cuando se sustituye también el aceite.

El filtro del aire, por su parte, es fundamental si circulamos sobre todo por ciudad. La contaminación y el aire sucio pueden reducir la vida útil del vehículo, y por ello hay que cambiarlo cada cierto tiempo. En las revisiones siempre se comprueba su buen estado.

Por último el filtro de combustible, un gran olvidado pero que en realidad es esencial para la circulación. Las impurezas con las que cuenta de por sí el depósito de gasolina o diésel, pueden afectar directamente al motor. Por ello este filtro de combustible evita que le entren impurezas. A los 60 mil kilómetros se procede a su recambio.
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