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Du bist verrückt mein Kind, du musst nach Berlin

“Estás loco, hijo mío, tienes que ir a Berlín”. Esta frase se hizo muy popular en la ciudad, ya capital del Imperio alemá,n a finales del siglo XIX. La letra se añadió a la melodía de la ópera Fatinitza del compositor austriaco Franz von Suppé para mostrar el orgullo de los berlineses sobre la evolución que habían sufrido en aquella época. Bautizada por Mark Twain como “La Chicago de Europa”, Berlín se convirtió en uno de los puntos más cosmopolitas del mundo, lugar de encuentro de artistas, escritores y cabareteras. A día de hoy los souvenirs con esta frase siguen siendo unos de los más reconocibles en las tiendas de recuerdos de la capital.

Berlin, du bist so wunderbar

Este pegadizo estribillo de la canción de Kaiserbase, pseudónimo del artista de Kreuzberg Robert Phillipp, se ha convertido en uno de los himnos de la ciudad desde su creación en 2003. Este indiscutible éxito se ha acentuado gracias a una de las principales cervezas de la capital, la Berliner Pilsner, que utiliza este slogan en la mayoría de sus campañas publicitarias mostrando lo maravillosa que puede llegar a ser Berlín.

Berlin ist arm aber sexy

Seguro que el actual alcalde de Berlín, Klaus Wowereit, no pensaba tras aquella entrevista de noviembre de 2003 para la revista Focus que acababa de definir de la mejor manera posible el Berlín del siglo XXI. Tras ser preguntado si el dinero te hacía sexy, respondió que en la capital alemana se demostraba que no era algo indispensable: “Berlín es todavía pobre, pero muy sexy”. Años después, para las elecciones de 2011, volvió a referirse al encanto de la ciudad para prometer que seguirían creciendo y enriqueciéndose pero manteniendo su espíritu sexy. En la actualidad muchos piensan que ambas cosas se están tornando incompatibles.

Ich bin ein Berliner

En 1963 John Fitzgerald Kennedy daba en la capital alemana uno de los últimos discursos de su vida dejando una frase para la historia: “Todos los hombres libres, no importa donde vivan, son ciudadanos de Berlín. Yo como hombre libre, tengo el orgullo de poder decir ‘Ich bin ein Berliner’ (Soy un berlinés)”.

Be Berlin / Sei Berlin

La última campaña del Ayuntamiento berlinés busca acoger en la ciudad a todos los que la visitan sin importar razas, religiones o tiempo que van a permanecer en ella. Con carteles muy llamativos, que se pueden encontrar en decenas de estaciones de metro, nos muestran mensajes como: “Sé claro, sé independiente, sé Berlín”. En los últimos meses se han generado muchas críticas a esta iniciativa, sacando otros posters que denuncian con el mismo formato algunos de los principales problemas de la capital. Incluso algunos otros que invitan a la gente a no “ser Berlín” para ser ellos mismos.

beBerlin_Auftaktmotiv

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El Arbeitslosengeld II, más conocido como Hartz IV, es una ayuda para personas que en edad de trabajar no llegan a un salario mínimo para poder sobrevivir. Desde el comienzo de la crisis en el Sur de Europa son muchos los alemanes que piden un endurecimiento de las condiciones para obtenerlo, ya que consideran que no se está haciendo un buen uso del mismo. En la actualidad alrededor de 10.000 españoles están cobrando esta ayuda estatal, un número no demasiado alto para la cantidad de emigrantes que han llegado en los últimos años.

Hoy queremos conocer el Hartz IV desde dentro con la ayuda de una española que lo ha estado cobrando durante los últimos 6 meses como complemento a un minijob. Tras estudiar biología en Madrid, Irene se vino a Berlín a buscarse la vida, y es el claro ejemplo de que las ayudas son positivas siempre que se haga un uso adecuado de las mismas:

¿Conocías el Hartz IV antes de llegar a Alemania? ¿Por qué decidiste pedirlo?

Conocía la ayuda porque me había informado de todo el abanico de opciones de supervivencia antes de llegar. En cuanto se tiene algo de curiosidad/necesidad y se hurga un poco en foros de españoles u otros extranjeros desesperados, esta ayuda es lo primero que uno se encuentra. También, porque por entonces tenía un familiar viviendo en Berlín que la cobraba y conocía todos sus entresijos legales.

Lo acabé pidiendo porque no tenía un céntimo, principalmente. Había sobrevivido en Alemania durante un año gracias a un crédito que se me estaba acabando, mis padres en ese momento no podían ayudarme, y tenía que tomar la decisión de dejar de aprender alemán para buscar un trabajo a jornada completa, volverme a España, o conseguir otro ingreso además de mi minijob que no implicase mayor número de horas de trabajo para poder llegar a fin de mes. La tercera opción pareció la más sensata.

¿Alguna vez algún alemán te ha recriminado que estés recibiendo ayuda de su Gobierno?

Jamás. Pero he oído leyendas (reales o no) de todo tipo. En un primer momento fui muy reacia a pedir la ayuda porque en los foros que mencionaba antes siempre se hablaba de que cobrar esta ayuda estaba muy mal visto, que se te consideraba un parásito social chupándole la sangre a Papá Estado, o al menos así se percibía a los subsidiados a partir de la segunda ronda de Hartz IV -es decir, cuando tras 6 meses se te acaba la ayuda y pides la renovación-. También oí que en algunos puestos de trabajo podía considerarse una mancha negra en el curriculum. Sin embargo, yo sólo tuve la primera ronda, y cuando se me acabó no volví a pedirla.

Tengo que decir que los alemanes que he conocido siempre me han animado, a veces con demasiada insistencia, a solicitarla, a hacer uso de las herramientas que el estado pone a servicio de quien las necesita y de las que están tan orgullosos, supongo que porque me consideran “necesitada” y no es capricho, de manera que conmigo esas herramientas cumplirían su propósito original. Sin embargo, la que se sentía un poco parásito era yo, así que aunque no era mucho dinero (unos 450 euros/mes extras durante 6 meses), conseguí ahorrar y ahora estoy viviendo de esos ahorros. Cuando se acaben veremos si vuelvo a pedirla, aunque me gustaría evitarlo.

IMG_20140411_140410¿Cuál es el proceso para obtenerlo? ¿Qué requisitos te piden?

Los requisitos fundamentales, es decir, los que te indican siempre y no según les pegue el viento, son: tener permiso de residencia/trabajo y llevar en Alemania más de 3 meses empadronado. El requisito no oficial pero que a día de hoy aplica en muchos casos, principalmente para extranjeros: se ha de tener un minijob, unas prácticas u otro tipo de contrato de trabajo que pruebe el interés activo en el mercado laboral alemán pero cuyos ingresos resulten insuficientes para vivir. El proceso se divide en tres fases:

FASE 1: Para solicitar la ayuda hay que acudir al Job Center del distrito correspondiente, aquel en el que estemos empadronados, y hay que hacerlo lo más temprano posible, de lo contrario no habrá tiempo para todas las gestiones. Se solicitan en el mostrador los papeles de la Arbeitslosengeld II (que así se llama realmente esta ayuda). Normalmente ésta es la fase en la que se nos ponen más trabas. Los funcionarios del Job Center tienen por costumbre no proporcionar una lista de requisitos por escrito, sino que lanzan preguntas sobre la marcha y van variando dichas preguntas en función de las respuestas que se den. Lo ideal es decirles antes de que puedan abrir la boca que somos ciudadanos de la Unión Europea, estamos desde hace más de 3 meses en Berlín, tenemos un minijob o sucedáneo, conocemos ya todos los requisitos y sólo hemos venido para que recoger los papeles. Dicho esto, nos darán paso a una segunda sala en la que se echa la mañana esperando.

FASE 2: En esta fase se nos entregarán “kilos” de papeles, sin exageración. También se explicará por encima a qué se corresponde cada uno de ellos (que no cunda el pánico, nadie entiende ni una palabra de esos papeles en ese momento, al final lo lógico es pedir ayuda a un profesional para que los rellene) y se pondrá fecha para una cita de entrega de los papeles una semana más tarde.

FASE 3: Inmediatamente después se nos envía al despacho de la persona que será responsable de nosotros dentro del Job Center durante ese periodo, en caso de que se conceda la ayuda.  Es,por tanto, la persona encargada de ayudarnos a buscar trabajo, que es el objetivo principal a cumplir. Lo más aconsejable es pedirle a esta persona que nos ponga en contacto con una asesoría gratuita, para rellenar los incomprensibles papeles de la Hartz IV antes de la cita.

En mi caso acudí a unas oficinas donde me ayudaron muchísimo y de manera totalmente gratuita a pesar de mi exiguo alemán (casi inexistente por aquella época). Tuve que presentarme en la asesoría varias horas diarias durante una semana entera para tenerlo todo listo a tiempo. Además de rellenar formularios, tuve que hacerme con una colección infinita de papeles: Anmeldung en Berlín; subcontrato de alquiler, contrato de alquiler de la persona que me lo subalquila (lo cierto es que no teníamos uno válido en aquella época y no nos pusieron pegas a pesar de todo), datos comprobables sobre el edificio entero en el que vivo (metros cuadrados totales, número de viviendas, pisos, etc.) que tuve que pedirle al dueño; extractos bancarios de los últimos 4 meses de todas mis cuentas (las alemanas y las españolas) para justificar la ayuda y comprobar que no estaba recibiendo ningún otro ingreso, ni paterno, ni estatal en otro país, ni nada de nada; facturas de todos los gastos de teléfono (fijo y móvil), calefacción y agua caliente, electricidad, etc.; fotocopias de mis títulos académicos; mi contrato de trabajo (el minijob) y una hoja firmada por la empresa explicitando que no objetan nada a mi solicitud; tuve que ir a una aseguradora alemana a firmar una póliza que sólo se hacía efectiva si se me concedía la ayuda, ya que la tarjeta sanitaria europea no es compatible con la Hartz IV, se debe tener un seguro alemán; en fin, y más cosas que ahora mismo ya no puedo recordar. Hay que prepararse para ser sepultados en papeles por la burocracia alemana. Mi Job Center sabe más de mí que mi madre.

¿Qué derechos y obligaciones tienes con esta ayuda social?

Teóricamente, es decir, por ley, la Hartz IV se concede a cualquier persona que pueda demostrar que sus ingresos no son suficientes, incluyendo a los desempleados. Sin embargo, en la práctica, sólo obtienen la ayuda aquellos individuos que, con un minijob, sólo requieren una ayuda extra no demasiado cuantiosa. En este caso, por lo general se puede calcular que el dinero que entrará en la cuenta del beneficiario serán uno 800 € entre su sueldo y el extra de la Hartz IV. Además, se está cotizando a la seguridad social alemana durante la duración de la ayuda, y se obtienen descuentos de todo tipo. En Berlín, esto se hace mediante el Berlinpass, que permite reducir la tarifa del ticket de transporte mensual a 36€ además de precios reducidos en muchísimos servicios de tipo cultural: museos, cine, y un largo etcétera.

Recibir la Hartz IV implica que además de derechos se tienen obligaciones. Cuando el beneficiario no habla suficiente alemán como para trabajar, es decir, nivel inferior a un B2, se les exige que acudan a clases de alemán. Estos cursos están muy subvencionados y son de tipo intensivo, pero a menudo sus horarios son incompatibles con los del trabajo que ya tenemos por lo que no queda más remedio que hacer un desembolso de parte de la ayuda con ese objeto. A cambio, a quienes están estudiando alemán se les suele dejar bastante tranquilos desde el Job Center y no los persiguen en esos primeros 6 meses. Por el contrario, los beneficiarios que hablen ya alemán no estarán obligados a acudir a ningún curso de idiomas, pero tendrán que invertir una cantidad considerable de tiempo en enviar CVs, mantener al corriente a su responsable dentro del Job Center, acudir a las entrevistas que sean concertadas para ellos, y no tendrán la oportunidad de rechazar muchos de esos trabajos, porque cubierto el cupo de rechazos perderán la ayuda económica. Es importante, por ello, que al rellenar el CV online que facilita el Job Center se escoja con cuidado la experiencia que compartimos, ya que podemos acabar con una oferta de trabajo en sectores que no nos interesan.

¿Cuáles son tus planes de presente y de futuro en el país?

Francamente, ni idea. Mi nivel de alemán ha mejorado sustancialmente pero todavía no es suficiente. Me gustaría poder quedarme en el país para consolidarlo. Sin embargo estoy pendiente de una serie de ofertas de trabajo muy jugosas, tan jugosas que me iré a cualquier parte del mundo donde me cojan si tengo la oportunidad, así que de momento sólo sé que estaré medio año más en Berlín con seguridad. Después de eso…misterio.

¿Crees que hubieras llegado hasta aquí sin el Hartz IV?

Prácticamente toda la época que dediqué a estudiar alemán fue mi periodo con Hartz IV por lo que le debo enteramente mi conocimiento de alemán, además de la tranquilidad de no tener que buscar otro trabajo ni volverme a España de un día para otro. Aunque sólo fuera por eso, ya tengo motivos para estar muy agradecida.

¿Recomendarías a extranjeros que vienen a Alemania que lo pidan?

Lo que recomiendo es que recurran a ello si no tienen más opciones. Venir a Alemania con este plan en mente es una pésima idea, primero porque en muchas ocasiones la ayuda es denegada, y sólo se puede recurrir vía legal y es un proceso que dura varios años, no apto para bolsillos en emergencia. También porque creo que, de por sí, buscar la opción cómoda y fácil es una mala costumbre, y por cada individuo que cobre la Hartz IV sin necesitarlo verdaderamente (pudiendo recurrir por ejemplo a créditos, familia, otros empleos, etc.) hay una persona que sí la necesita y que no la está cobrando. Dicho esto, si las circunstancias aprietan, es una buena opción y diría que es mejor desoír a quienes dicen que el subsidio te catapulta al ostracismo social y que seremos unos parias, porque, sinceramente, es una tontería.

¿Qué opinas de esta polémica de que Alemania pretende echar a los extranjeros que no tengan trabajo?

No conozco los detalles, pero cuando se produjo el mismo fenómeno en Bélgica me estuve informando sobre el tema y no era tan terrible como se pintaba. Todos los estados de la Unión Europea, y a pesar del principio de libre circulación, se reservan el derecho de expulsar a los extranjeros en una serie de supuestos: que estén cobrando ayudas del estado, que no estudien, que no trabajen, y que no puedan probar que han estado buscando trabajo activamente durante ese tiempo. Sinceramente, si los supuestos son los mismos en Alemania, que supongo que sí porque ésto es normativa europea, me parece perfecto. Alguien que emigre a Alemania con el único objetivo de cobrar un subsidio durante medio año, sin siquiera estudiar el idioma o cualquier otra cosa, que no trabaje, ni lo intente; o peor, que trabaje en negro y por tanto esté estafando al estado por partida doble (no paga impuestos y encima se aprovecha de un subsidio que no le corresponde), me parece que está mejor fuera que dentro. Lo veo perfectamente justificado. La gente lo quiere todo a cambio de nada. Yo no comulgo con esa idea, que al jeta se le penalice me parece algo positivo.

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Para la RDA el deporte era un punto esencial en su tarea de propaganda. El país comunista debía mostrar al mundo todas sus virtudes, y qué mejor manera de hacerlo, que en el cajón más alto de las competiciones deportivas más importantes del planeta. En pocos años, Alemania Oriental se convirtió en una de las potencias mundiales, e incluso en los Juegos Olímpicos de Moscú logró 126 medallas, algo impensable para una población de unos 16 millones de habitantes. ¿Cómo fueron posibles aquellos éxitos que sorprendieron al mundo entero? Tras la caída del muro obtuvimos la respuesta: Esteroides.

Son muchos los atletas que denunciaron las prácticas que se realizaron en la antigua RDA, ya que ellos pensaban que solo estaban tomando vitaminas, pero ninguna historia tuvo un impacto tan grande como la de Heidi Krieger. Esta lanzadora de peso berlinesa recibió esteroides desde los 16 años sin su consentimiento. En 1986 logró la medalla de oro en los Campeonatos de Europa de Atletismo, curiosamente en el año en el que consumió mayores productos dopantes. Las consecuencias de ingerir tantas hormonas masculinas no se hicieron esperar, y el cuerpo de Heidi comenzó a sufrir cambios antinaturales que cambiarían su vida por completo.

Desde los 18 Heidi comenzó a desarrollar características masculinas, pero no fue hasta 1997 cuando definitivamente decidió hacer un cambio de sexo completo para convertirse en Andreas. Krieger lo dejó muy claro en una entrevista al NY Times: “Estoy encantado de ser un hombre, pero me hubiera gustado descubrir mi sexualidad por mí mismo. En el año 2000, Andreas testificó en el juicio contra los responsables de aquel escándalo de dopaje, donde salió a la luz la cara más oscura de la Alemania comunista. Un pequeño consuelo para una vida arruinada por la cruel ambición de un Gobierno.

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Hoy no recomendamos una película, sino dos. Männerherzen se convirtió en 2009 en la comedia romántica alemana por excelencia, pero no contentos con ello, dos años más tarde se publicó una secuela que acabó de enamorar a todo el país. Narra la historia de 5 hombres que acuden al mismo gimnasio y sus diferentes relaciones sentimentales. Problemas como un embarazo no deseado, el miedo a casarse, o las relaciones a través de Internet son algunos de los temas que afectan a los protagonistas, todo ello con un toque de humor alemán que nos deja bien claro desde el principio que no estamos ante la típica comedia americana.

Para los amantes de Berlín ambas películas son especialmente recomendables, ya que fueron rodadas en la capital alemana, y muchas escenas nos muestran algunas de las zonas más características de la ciudad. Si eres un principiante en el cine alemán, el único actor que te resultará familiar a simple vista es Til Schweiger, uno de los pocos artistas del país que ha sido capaz de dar el salto a Hollywood en películas tan famosas como Malditos Bastardos de Quentin Tarantino. Aunque si te adentras un poco más en el género verás que gran parte del elenco son habituales en la comedia del país, y unos ídolos entre las quinceañeras alemanas.

En conclusión, dos films muy recomendables para pasar una tarde de fin de semana conociendo un poquito más de las relaciones personales en Alemania, y para acabar con el tópico de que los alemanes son muy fríos. Tras Männerherzen comprobarás que ante el amor y los sentimientos al final no somos tan distintos.

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Cada vez son más los españoles que sueñan con abandonar España en busca de un futuro mejor en el extranjero. Entre las distintas opciones, Alemania sigue siendo uno de los destinos preferidos y sobre todo, entre la gente joven, su capital. Berlín es irresistible pero con varias peculiaridades que la hacen un arma de doble filo si uno no conoce toda la información. Por ello, queremos definir en 10 puntos todo aquello que debes saber antes de hacer las maletas rumbo a uno de las ciudades más geniales del planeta.

1. Berlín “no es Alemania”…

Si uno piensa en Alemania como un país industrial, con sueldos altos y unas estructuras ordenadas y serias, Berlín queda totalmente fuera de esa descripción. La ciudad todavía está en proceso de recuperación tras la caída del muro hace 25 años, ya que la integración de un entorno comunista en uno capitalista no está siendo una tarea sencilla. La capital alemana cuenta con una de las tasas de paro más altas del país y unos sueldos muy bajos en comparación al resto de Alemania. Sin embargo, el nivel de vida en general tampoco es excesivo, por lo que con 800-900 euros se puede llegar perfectamente a final de mes.

2. … Pero se habla alemán

Berlín es una ciudad multicultural donde si vives una temporada podrás perfectamente sobrevivir con el inglés, ya que en los barrios más cosmopolitas se utiliza incluso más que el alemán. Pero si tu idea es quedarte varios años por aquí, el idioma será un elemento esencial para abrirte puertas tanto social como laboralmente. Los alemanes son conscientes de lo difícil que es su lengua, por lo que agradecen el esfuerzo de practicarlo y te será de gran ayuda en tu integración más allá de la burbuja internacional en la que se suele comenzar. Si quieres viajar a Alemania para mejorar tu nivel de alemán quizás Berlín no sea el mejor destino, ya que irás a clase con unos cuantos españoles…

3. Líos burocráticos

Recuerda estos nombres porque en algún momento te cagarás en la madre de alguno de ellos: Finanzamt, Burgeramt, Arbeitsamt… Al llegar a la ciudad debes anmeldearte (empadronarte) y desde entonces tendrás que ir periódicamente a los distintos “Amts” para varias cosas: permiso de trabajo, ayudas sociales si fuera necesario… además de ello tendrás que pagar impuestos por tener televisión o radio en casa, si tienes una mascota y muchas cosas más. Si no lo haces quedarás registrado en la Schufa (lista de morosos) y tendrás problemas para encontrar un piso o pedir un préstamo. Si en algún momento tienes que pedir el Harzt IV, una ayuda social para gente sin recursos, prepárate para llevar tus aptitudes burocráticas al siguiente nivel.

4. El reto de encontrar piso

Si buscas un WG (piso compartido) prepárate para la entrevista como si fueras a buscar un trabajo. Preguntas personales sobre tus gustos musicales u horarios son muy comunes. En algunos barrios muy demandados puedes estar compitiendo con decenas de personas por una habitación pequeñita que te cueste de 300 a 400 euros. Si en cambio buscas una casa para tí solo, el proceso es diferente. Necesitarás muchos papeles que demuestren que podrás pagar la renta, un certificado de la Schufa de que no tienes deudas… y mucha suerte. ¡Échale paciencia porque se pueden tardar meses en encontrar el piso adecuado!

5. Buscar un trabajo en Silicon Allee

Berlín es una ciudad llena de start ups. Los sueldos baratos y la cantidad de jóvenes de todos los países han sido el cocktail perfecto para el crecimiento de Silicon Allee. Encontrarás cientos de empresas que busquen empleados para todos los mercados, incluído el español, aunque hay tanta competencia, que muchas veces solo buscan practicantes. Un trabajo a jornada completa por 450 euros durante 6 meses. También hay minijobs donde se cobra lo mismo por la mitad de tiempo. Es de las mejores maneras de meter la cabeza en el mundillo labora e ir cogiendo experiencia hasta que llegue la oportunidad de conseguir un trabajo mejor en el que si cobras más de 1.500 euros netos se puede decir que has triunfado.

6. El invierno se acerca

berlin_winter_schn_15907918De diciembre a febrero las temperaturas en Berlín rondan los 10 grados bajo cero. Las calles se quedan desiertas solo cubiertas por una capa de nieve. Los primeros días tras una nevada son ideales para hacer algunas fotos impresionantes, pero después hay que resignarse, ponerse ropa térmica y esperar con ilusión a que llegue la primavera. Los berlineses son muy agradecidos con el buen tiempo y en cuanto hay un rayo de Sol las terrazas se llenan e incluso a la gente se le cambia el humor. Hay que aprovechar para ir a bañarse a los lagos y disfrutar de las mejores Open Airs antes de que el invierno vuelva a dejar la ciudad en estado de hibernación.

7. Que la noche no te confunda

Berlín es una ciudad que nunca duerme. Todos los días de la semana se pueden disfrutar de fiestas hasta el amanecer, y de jueves a domingo de manera ininterrumpida. Si eres un fan de la música electrónica y tu intención es venir para buscar trabajo y forjarte un futuro debes tener cuidado. La noche berlinesa engancha y es muy común que te dejes llevar, y cuando quieres darte cuenta te has fundido todos tus ahorros y debes volver a España sin haber cumplido ninguno de los objetivos propuestos. Aun así recomendamos encarecidamente una visita a Watergate, Berghain, Tresor o Sisyphos, algunos de los mejores clubs del planeta. Durante la semana también hay que controlarse con las cervecitas, ya que se suele beber de medio litro, y como los alemanes la toman como agua, no tardarás mucho en descubrirte una curva de la felicidad.

8. Prepárate para el choque cultural

Los alemanes tienen fama de fríos e inflexibles y se puede decir que la mayoría lo son. Es muy complicado tener un círculo de amigos alemanes que hayan nacido en Berlín, ya que ellos normalmente lo forjan en la infancia y ya es muy difícil entrar. Aparte de la relación con los nativos debes conocer varias de las costumbres que te ayudarán a integrarte en la sociedad berlinesa. Algunos ejemplos: siempre se saluda dando la mano, se suele dejar una propina de un 10% y la gente espera a que esté en verde para cruzar los pasos de cebra.

9. Mente abierta

Kotti~TuerkenSi eres una persona con la mente cerrada y sueles utilizar más la palabra “raro” que “diferente”, entonces Berlín no es lugar para tí. En la capital alemana te puedes encontrar en mitad de un barrio turco tomando un Ayran para cenar después en un africano y acabar la noche en una fiesta balcánica. Todo ello en una ciudad con un montón de gente pidiendo dinero en la calle y muy sucia en comparación con otras grandes capitales europeas. Si vives en los barrios residenciales del Oeste la cosa es muy distinta, pero te perderás el encanto de una ciudad única y “Multikulti” en la que disfrutar experiencias que te enriquecerán como persona y te darán una nueva perspectiva del mundo.

10. Una vida sana y con conciencia social

Berlín es una ciudad excelentemente preparada para vegetarianos y veganos. Todos los supermercados fomentan la comida sana, con una sección especial de BIO, e incluso algunos de ellos son específicos para los amantes de lo verde. No tardarás en engancharte a la leche de soja y a las ensaladas tras haber pasado el primer mes comiendo kebabs por dos euros. Aparte de la comida, el reciclaje es otra de las cosas muy afianzadas en los berlineses. Si devuelves las botellas de cristal y plástico te dan dinero de vuelta, lo que ha fomentado que haya gente que viva de ésto, así que si te tomas una cerveza por la calle debes dejarla en el suelo, ya que alguien la recogerá para conseguir los 8 céntimos correspondientes. (Cuidado con acumular en casa cientos de botellas, tras un par de fiestas sin pasar por el supermercado sentirás que tienes el síndrome de Diógeneses).

Con este resumen no queremos asustar a nadie, simplemente mostrar la realidad de las dificultades iniciales que uno puede encontrarse en Berlín. Si eres capaz de superar estos primeros momentos y encontrar un piso y un trabajo interesantes comenzará una experiencia inolvidable en una ciudad que te ofrece todo lo necesario para tener una vida perfecta. Si vives o has vivido en Berlín, ¿qué otros consejos darías a aquellos que quieren venirse?

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¿Cómo es un español cuando viaja al extranjero? Hemos hecho un resumen de varias cosas que nos caracterizan, y aunque estén un poco caricaturizadas y no pretendan englobar a todos los españoles, lo cierto es que la mayoría de anécdotas que contamos nos han sucedido personalmente, así que al menos algo de cierto hay en todos y cada uno de los puntos. ¿Os sentís identificados?

¡¡¡Nos encanta gritar!!!

Paseando por una ciudad extranjera se puede saber rápidamente quién es español simplemente por el volumen de los decibelios. Esta sensación se multiplica en dos ocasiones:

- Si vas en el metro, que la gente suele estar callada, y a un español le llaman por teléfono. Todo el vagón girará la cabeza sorprendido ante tal derroche de voz.

- Si son más de las 2 de la mañana y el grupo lleva unas copas de más. Podrás escuchar desde un “Camarero, una de champiñones” a un “Vamos a hacernos a esas rubias”.

El problema adicional es que mucha gente viaja a otro país con la sensación de que nadie les entiende, así que no es ya que hablen alto, sino que abarcan todos los temas, desde el polvo de la noche anterior a lo feo que es el tío sentado en el asiento de atrás. Y tú allí a lo Jorge Javier Vázquez improvisado enterándote de la vida completa de esta gente.

I espic a litol inglis

Lamentablemente el nivel de inglés de los españoles sigue siendo muy bajo, especialmente si lo comparamos con los países del norte de Europa que nos dan mil vueltas. Es muy típico encontrarse a gente que con sus 4 palabras y su descaro intenta sobrevivir gracias al dominio patrio de los gestos. Los que no tienen ni el “Inglés nivel medio” habitual acuden a una alternativa tan lamentabke como poco eficiente: Hablar en español pero más alto: “PONME ESE HELADO DE ALLÍ CON NATA”. Las caras de los receptores suelen ser un poema…

Para sentirte parte de la conversación cuando hay más gente y no tienes ni idea de inglés, la mejor solución es llevar el tema a tu terreno. Algunas de las mejores soluciones: Fútbol (Me ,Real Madrid, yes, Bernabéu, 10 Champions) o sobre España (I am from Málaga, beach, toros, Antonio Banderas) y al menos ganarás la atención de aquellos que estén interesados en nuestro país.

Si ya llevas más tiempo en el país y decides hacer un tándem para intercambiar idiomas, recuerda que serás un chollo para el extranjero. Un tándem con un español acaba irremediablemente en una conversación completamente en nuestro idioma, donde la otra persona aprende palabrotas, jerga… mientras tú ni recuerdas cuál era el principal objetivo de quedar con esa persona.

Comparar todo con España

Si viene a visitarte alguien desde tu ciudad, prepárate para escuchar cientos de veces al día: “Ahm, ésto es como en Toledo”, “”Aquel tío se parece al primo de la Puri”. Estarán en un nuevo país pero todo les recordará a España. Y si algo es distinto a lo que están acostumbrados pasará directamente a ser “raro”.

Recomendación, no llevar a este tipo de personas a un restaurante español, ya que allí se sentirán totalmente legitimados para opinar de la comida como si fueran unos verdaderos expertos:

-  Este chorizo está bastante decente para estar en Alemania, aunque bueno, ni comparación con el nuestro

-  Está importado, y el cocinero es español

-  Ya, pero nunca puede ser igual que si lo comes en España

 Conexión con otros españoles

Ya puedes llevar toda la noche hablando con un senegalés sobre los problemas de su país con la malaria, o un chino sobre la represión del Régimen comunista, que cuando aparezca un español y grite “Hola ke ase”, allí que vamos para conocer su vida al completo y convertirnos en amigos íntimos tras 5 minutos. Si sois del mismo equipo de fútbol o ciudad ya hay conversación fluída durante las próximas horas.

Algo similar sucede con el ligoteo. Siempre estamos presumiendo de que nos gusta lo exótico, pero si en una fiesta has utilizado tus 2 frases habituales con la sueca y la tailandesa de turno y ni se han inmutado, ya estás deseando que aparezca una españolita que seguramente esté buscando lo mismo que tú, un español apañao con el que aprovechar para ligar en el extranjero, que la gente no cotillea tanto como cuando estás en casa.

Amantes de los tours

Como los japoneses de Europa que somos nos encanta viajar y hacer tours por las ciudades, eso sí, gratuítos. Los Free Tours de las grandes capitales del continente han encontrado en los españoles a sus verdaderos mesías. Muchos se escaquean sin pagar o dando 4 duros, pero aunque sea por cantidad seguimos siendo los clientes favoritos. Si un tour en inglés tiene 50 personas, el de español se tendrá que dividir en dos porque superaremos las 100. Y en este tipo de grupos hay varios tipos de personas que siempre te encontrarás:

El graciosillo: Cuando digan de separar grupos siempre habrá un tipo que dirá: “Yo me voy al otro que no quiero estar con mi mujer”

El amante de los tours: Si la ciudad tiene 10 tours, este personaje querrá hacer 11. Cuando el guía pregunte amablemente que de donde es la gente, él dirá todo campechano. “Sigo siendo de Granada, como esta mañana cuando hemos hecho el tour de arte callejero de los años 90 en Kreuzberg”

-  El listillo: A los guías les encanta hacer preguntas para tener a la gente atenta, pero siempre está el listo que contesta a todas. “¿Sabéis que pasó en Alemania en 1939? – Comenzó la Segunda Guerra Mundial con la invasión a Polonia” ES UNA PREGUNTA RETÓRICA!!!

Nos gusta pasarnos de listos

En una ciudad como Berlín donde no hay tornos en el metro, los españoles son los reyes de la fiesta al Ubahn sin pagar. Así que cuando veas a un revisor que ha encontrado alguna víctima, la probabilidad de que sea un joven español es bastante alta.

No es el único lugar donde intentamos hacer nuestros tan conocidos Simpas, tan comunes que hasta hemos creado una palabra para ello. En la Weinerei, un bar de la capital alemana para catar vinos, uno paga dos euros por la copa y puede beber lo que quiera, dejando después en una cesta el dinero que cree conveniente. Si te escuchan hablar español, los camareros te repiten una y otra vez cómo funciona para que no te vayas sin pagar, ya que parece ser la constante habitual. Si te dicen que pagues 10 euros los pagas, pero si te dicen que lo que tú creas… ¡te lo están poniendo demasiado fácil!

Y aquí ¿por dónde se sale?

Esta frase que se hizo famosa en un monólogo de Goyo González es totalmente cierta. En cualquier discoteca de moda, after de acabaos u Open Air hipster, habrá un grupo de españoles dándolo todo. Si haces una encuesta de españoles menores de 30 que hayan estado en Berlín durante el último año preguntando: ¿Has entrado al Pergamon o has intentado entrar al Watergate? La respuesta sería concluyente. (Preguntaríamos si lo han intentado, porque a muchos de ellos no les suelen dejar entrar eneste tipo de discotecas por montar escándalo en la cola).

 

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Rosalía Sánchez se ha convertido por méritos propios en un icono de la mala praxis periodística, especialmente para los miles de españoles que vivimos en Alemania. Corresponsal de El Mundo en Berlín, sus artículos sobre la situación en el país germano solo buscan asustar a la gente en España a base de matices, manipulaciones y malas traducciones, que habitualmente son pilladas por aquellos que se molestan en leer la noticia original de la prensa alemana. En estas líneas resumiremos varios de sus mayores escándalos, aunque poniendo el hashtag #Rosalíatraduce en Twitter veréis el catálogo completo, además de cientos de parodias sobre traducciones libres español – alemán:

Aumenta el rechazo y temor a la avalancha de españoles en Alemania

Uno lee este artículo y piensa que si te escuchan hablar español por las calles de Munich te pegan un puñetazo, pero nada más lejos de la realidad. En el texto se hace referencia a otro artículo del periódico alemán Frankfurter Allgemeine cuyo titular es: “Gut, das wir die Spanier haben” (Qué bien que tenemos a los españoles), el que se enumeran las ventajas de tener mano de obra cualificada y barata llegada del Sur de Europa para la mejora de la economía de su país. El propio Goethe Institut a través de uno de sus blogs “Rumbo Alemania”, se preguntaba qué artículo había leído Rosalía para escribir aquella barbaridad.

Los alemanes quieren ser más suizos

En este artículo posterior al referéndum que se realizó en Suiza sobre la inmigración extranjera, Rosalía defendía que el 72% de los alemanes también estaba a favor de realizar una votación de estas características para frenar la llegada de extranjeros al país. Solo hace falta leer un par de líneas del Bild para comprobar que lo que ese porcentaje de alemanes defiende es el derecho a tener referéndums en general para disfrutar de una democracia más activa. En el periódico alemán, el tema de la inmigración ni se toca, por lo que de haber escrito el artículo original, Rosalía no hubiera recibido tantas visitas en su artículo.

Decenas de jóvenes españoles protestan contra Rajoy en Berlín

Esta vez dolió mucho especialmente una de las frases: “200 españoles, en su mayoría jóvenes parados españoles que se han trasladado a Berlín buscando un trabajo, se reunieron para protestar contra Rajoy”. La mayoría de la gente que estuvo allí aquel día, entre ellos yo mismo, aprovechamos nuestra pausa de comer en el trabajo para ir a protestar. Pero está claro que vende mucho más decir que solo los exiliados españoles parados fueron a protestar contra Rajoy.

Alemania ultima la expulsión de parados españoles

Uno de sus últimos titulares para la polémica. Es cierto que Alemania está endureciendo las leyes para aquellos extranjeros que lleven varios meses en el país sin trabajo, con la única intención de aprovecharse de las ayudas sociales del país. Sin embargo, esta medida se ha tomado especialmente para frenar la llegada de rumanos y búlgaros, que desde que han entrado en la UE han aumentado su número de manera considerable en Alemania. Países del Sur de Europa como Grecia, Italia o España también sufrirán esta medida, que repteimos es solo para aquella gente que se demuestre que se aprovecha del Estado sin haber colaborado con el mismo de ninguna manera. Por ello, un titular de estas características crea una alarma social y da a entender que miles de españoles van a ser expulsados en las próximas semanas, algo todavía muy lejano a la realidad.

Pero si algo ha hecho famosa a Rosalía son sus traducciones libres y faltas de ortografía. Ejemplos como Rucktrit (Rücktritt), Reichtag (Reichstag), Die Ziet (Die Zeit) o Brandemburg (Brandenburg) demuestran que su nivel de alemán y de concentración es cuanto menos cuestionable…

Todos los españoles en Alemania seguimos atentos a los próximos artículos de la musa Rosalía en busca de otro escándalo que desmentir a nuestros amigos españoles, que gracias a ella, piensan que vivimos en un infierno del que nos van a echar en pocos días…

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El año pasado se cumplió una década de la introducción del pfand en Alemania, por lo que fue un momento ideal para sacar las primeras conclusiones de esta medida que revolucionó el reciclaje del país. Para los que no estén familiarizados con esta palabra, el pfand es un dinero que se te carga adicionalmente cuando compras una botella tanto de cristal o de plástico, y se te devuelve cuando lo llevas de vuelta a un punto de reciclado, normalmente en supermercados o Getränkemarkts. Los precios oscilan entre los 8 céntimos por las botellas de cerveza, a 25 por las de agua. Tras estos 10 años de prueba serán muy pocos los alemanes que critiquen este sistema que ha demostrado ser un éxito total en todas sus vertientes.

Otro interesante fenómeno ha emergido de manera paralela al nacimiento de este depósito, los Pfandsammlers o pfaneros para nosotrs. No es extraño encontrarse en cualquier punto de la geografía alemana a personas deambulando por el parque o en algún evento deportivo recogiendo botellas de cerveza a cientos. Con carritos de lo más variopinto, los Pfandsammlers colaboran en la limpieza urbana mientras a su vez consiguen unos cuantos euros diarios con los que llegar a fin de mes. Un buen alemán tras tomarse una cerveza por la calle la dejará en el suelo antes de tirarla a la basura, consciente de que en pocos minutos alguien la recogerá y ganará 8 céntimos. Un gesto de solidaridad, que como no podía ser de otra manera también ha llegado a la red. Pfandgeben.de y pfand-gehoert-daneben.de son algunas de las webs que han ayudado a forjar el mundo pfand 2.0.

Según Deutsche Umwelthilfe, la organización que más peleó por la introducción de esta medida, en la actualidad el 98,5% de los envases con depósito son reciclados, el triple de lo que se conseguía anteriormente con los contenedores verdes. Alemania se ha situado a la cabeza del reciclaje europeo, y el pfand ha tenido mucho que ver en esta hegemonía.

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La complicada historia alemana del siglo XX ha tenido trascendencia en todos los ámbitos de la vida, y el fútbol no ha sido una excepción. En noviembre de 1989 caía el muro de Berlín y la reunificación cada vez parecía más cercana. La expectación por ver cómo iban a integrarse ambos bandos en un solo país fue la nota dominante durante los meses posteriores a este momento histórico. La temporada 90/91 fue la última en la que se jugaron la Bundesliga y la DDR Oberliga por separado, y para los Ossis la recompensa por hacer un gran año era la posibilidad de formar parte de la élite futbolística alemana luchando cara a cara contra los grandes clubs del Oeste.

Dos Dinamos, el de Berlín y el de Dresden, habían sido los grandes dominadores del torneo de la RDA desde su nacimiento en 1949. Especialmente el conjunto de la capital era el principal favorito para formar parte de la nueva Bundesliga, ya que había ganado el torneo de manera ininterrumpida entre los años 79 y 88, pero aquel año no fueron capaces de lograr su objetivo. Dirigidos por la Stasi, eran mucho los que acusaban a los berlineses de fraudes antideportivos en la mayoría de sus logros, pero con el muro ya caído parece que la influencia de la policía secreta de la RDA no fue tan efectiva. Esto sirvió para que un humilde equipo del norte del país, el Hansa Rostock, emergiera de la nada para acompañar al Dinamo de Dresden en la primera liga alemana unificada.

Dirigidos por el occidental Uwe Reinders, los jugadores del Hansa Rostock hicieron una temporada inmaculada en la que lograron el título de liga y con ello el pasaporte para la siguiente Bundesliga. Reinders hizo historia por partida doble en el Rostock: se convirtió en el primer entrenador del Oeste que dirigía a un conjunto de la RDA, y agradeció esa confianza llevando al equipo a lo más alto en su primer año. Las dificultades de los equipos del Este para asumir las condiciones de la Bundesliga provocaron que muchos de ellos desaparecieran de la élite para siempre. Conjuntos como el Magdeburgo o el propio Dinamo de Berlin, no volvieron a levantar cabeza, y se encuentran actualmente en categoría regional.

Pero el Hansa Rostock no desistió en su empeño de hacerse un hueco entre los grandes y comenzó la temporada siendo la revelación de la Bundesliga con impactantes victorias frente al Nuremberg, el Dortmund o aquel inolvidable 2-1 contra el Bayern de Munich que quedará para la historia. Sin embargo, los resultados dejaron de acompañar, y ya eran muchos los que pedían la cabeza de aquel entrenador del Oeste que estaba “hundiendo” las ilusiones de una ciudad novata en estas lides. El fútbol no tiene memoria, y a las primeras de cambio Reinders fue destituido. El cambio no mejoró las prestaciones del equipo que acabó descendiendo a la Segunda División, dejando la siguiente temporada al Dinamo de Dresden como el único representante del Este del país. En 2011 en Rostock se vieron algunas pegatinas, en las que se podía ver a los tres entrenadores que habían conseguido ascender al equipo en los últimos años, la imagen de Reinders llamaba la atención por encima del resto. No salió del club de la mejor manera posible, pero este gesto 20 años después demuestra el agradecimiento de los aficionados a un intrépido Wessi que creyó en el sueño de una ciudad de poder codearse con los mejores.

Han pasado más de 23 años desde la caída del muro pero las diferencias entre ambas zonas de Alemania es todavía muy palpable. En términos económicos, sociales y como no, futbolísticos. Algunos equipos Ossis han intentado asomar la cabeza en la Bundesliga en las dos últimas décadas. El Leipzig, el Energie Cottbus de Angela Merkel o el propio Hansa Rostock, que renació de sus cenizas para convertirse en un clásico de la primera división a comienzos de siglo, han sido algunos ejemplos. Pero la cruda realidad es que en los últimos 4 años ningún club al otro lado del Telón de Acero ha participado en la máxima competición alemana. Esperemos que en las próximas temporadas el Este vuelva a estar representado para demostrar a toda la nación que Alemania ha cerrado todas las heridas del pasado, gritando al unísono: Wir sind ein Volk! (Somos un solo pueblo).

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En el pasado festival de cine español de Berlín las películas catalanas como “Catalunya über alles” o “Mon Petit” fueron algunas de las que tuvieron mejor acogida. Tras investigar un poco en la red este interés de los alemanes por la cultura catalana llegamos a descubrir un dato sorprendente: en el país germano hay más universidades que ofrecen cursos de catalán (27) que en toda España, excluyendo a las regiones donde el catalán es lengua materna (11). Por ello hemos querido conocer la opinión de Angela, una licenciada en filología catalana que vive en Berlín. Aunque actualmente trabaja en una start up, sueña con dedicarse a la docencia, quién sabe si como profesora de catalán… ¡El tiempo dirá!

1. ¿Cómo has percibido el interés de los alemanes por la lengua y cultura catalana?

Me ha sorprendido y encantado muchísimo el interés por el catalán y su cultura en Berlín, y en Alemania en general. Cuando llegué a Berlín a cursar la beca Erasmus no me esperaba encontrar un aula de la asignatura Llengua Catalana repleta de estudiantes alemanes. Por si fuera poco, te diré que también llenan las aulas de gallego y euskera e incluso me animé con ellos a meterme de lleno en el gallego.

Evidentemente, les pregunté qué les llamaba la atención del catalán, por qué lo estudiaban? La respuesta era muy sencilla, porque nos gusta Cataluña y el catalán es bonito, porque conocemos Obrint Pas, porque tengo familia en Mallorca (cómo no!)… Respuestas tan naturales que las obviamos cuando intentamos dar una explicación a este “fenómeno”. Este interés por la lengua se extiende a la cultura en general, sólo hay que asistir al famoso Karneval der kulturen, en que pudimos disfrutar el año pasado del tradicional Ball dels Bastons catalán. El katalanischer Kasal organiza eventos de todo tipo, vienen a visitarnos grupos catalanes como Manel o Obrint Pas y, como no podía faltar, la Penya del Barça a la que yo voy: cuatro sofás y una barra improvisada en los bajos de un hostal del centro de la ciudad, la medio llenamos los españoles barcelonistas y la llenan del todo muchos alemanes forofos del Barça.

Todos estos ejemplos forman parte de la movida cultural que tenemos en Berlín. Mis experiencias aquí me hacen ver que existe un interés innato por culturas y sociedades ajenas; hay muchas facilidades para la integración social con todo lo bueno que conlleva, sin prejuicios ni recortes.

la foto (12. Cuál es la situación actual del idioma catalán en Alemania / Berlín?

Te respondo con otra pregunta: ¿cómo se explica que se ofrezca catalán en una Universidad alemana y no en una española? La situación del catalán aquí es envidiable.

Aunque el catalán no es de los más estudiados, se enseña sobre todo en las universidades junto con el galego y el euskera. En Alemania hay en total 22 lectorados de catalán financiados por el Institut Ramón LLull y cinco plazas universitarias abiertas por iniciativa de las respectivas universidades. En Berlín en concreto existen dos plazas de lectorado de catalán, que consiste en impartir clases durante 2-3 años en dos universidades de Humanísticas, la Freie Universität y la Humboldt. De forma privada existen institutos y escuelas de idiomas que ofrecen el catalán como optativa y segunda lengua.

Con este bonito cuadro y viendo la marea de inmigrantes, por cierto muchos valencianos y catalanes, que hay en Alemania, supongo que sólo puede incrementarse el uso y mejorar su situación en el exterior.

3. Te ves con opciones de trabajar de profesora de catalán o de español en el país?

Como te comentaba antes, las lenguas románicas se estudian en Alemania de forma común, así que constituyen una salida profesional palpable, más segura que en España. Eso sí, para trabajar en la educación pública necesito realizar un curso de convalidación de mis estudios en una universidad alemana y la especialización en educación. Y, sobretodo, paciencia para adquirir un nivel competente de alemán e integrarme sin traba alguna; los adolescentes son difíciles, pero entenderse con ellos, es todo un reto que me encantará superar!

Por otro lado, existen otras posibilidades en escuelas privadas pero en Berlín no conozco ninguna escuela privada que imparta el catalán, éstas se dedican sólo al español. Los profesores que conozco y trabajan hasta hoy, vinieron a Berlín mucho antes de la crisis y empezaron en escuelas de idiomas primerizas porque había necesidad de encontrar profesores de español y mucha demanda. Ahora hay mucha más demanda pero también muchos más profesores o españoles, en su defecto, con lo cual la competencia es notable y por eso la lengua nativa ya no es una baza para mi, y no quiero limitarme a ello.

Mis opciones, pues, empiezan con el idioma y mi prioridad aquí es tener un nivel Pro de alemán para encontrar un buen puesto de trabajo en todo el ámbito lingüístico.

4. Por qué crees que hay tantos catalanes en Berlín? Consideras que la ciudad puede parecerse a Barcelona?

(Aún) no he vivido en Barcelona pero la he visitado miles de veces y creo que solamente se asemejan por la cultura que ofrecen. El tema cultural atrae la atención de miles de extranjeros de todo el mundo, que le van dando a ambas ese toque cosmopolita y multicultural.

He preguntado a amigos catalanes y todos coinciden en que Barcelona se parece a Berlín de forma muy superficial por el mundillo cultural que se mueve en ella. Pero si indagamos un poco, encuentran muchas más diferencias que semejanzas porque Barna es más pequeña, una ciudad de costumbres, tradicional… Me comentaban que Barcelona es una ciudad de paso, en la que normalmente los extranjeros no llegan para quedarse, por lo que las culturas ajenas no acaban de arraigar y por eso es más cerrada que otras ciudades europeas.

Berlín, por su parte, es mucho más grande, alberga más culturas y más diversas y además están integradas desde hace años (la comunidad turca es enorme). Con todo esto, lo puramente alemán destaca poco, si uno quiere, puede vivir aquí sin hablar el idioma, por poner un ejemplo facilón. Por otro lado, esta ciudad es Barata, en mayúsculas. A pesar de que está siguiendo el curso de todo lo que se sobreexplota y ha aumentado al doble el precio del alquiler, sigue siendo menos caro que en Londres, París, Madrid , Barcelona… una buena razón para venir y quedarse!

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